FADEA. A la hora de la reflexión

El presidente de la entidad que agrupa a todas las organizaciones profesionales opinó sobre los temas que más preocupan y afectan a la matrícula

17 de junio de 1998

La Federación Argentina de Entidades de Arquitectos (Fadea) es la sección nacional de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) y de la Federación Panamericana de Asociaciones de Arquitectos (FPAA). Representa a la profesión en el Comité Integrador de la Agrimensura, Agronomía, Arquitectura e Ingeniería del Mercosur (CIAM) y, en síntesis, es la organización profesional más importante del país.

La última asamblea anual de la Fadea -el 28 de marzo último- eligió como presidente al arquitecto Eduardo Cunha Ferré.

Cunha Ferré es también presidente de la Sociedad de Arquitectos de Corrientes y recuerda que la posición oficial sobre los temas de interés para la matrícula se anunciará en los próximos días tras la reciente celebración del plenario de la Fadea que se realizó en Córdoba.

Por este motivo, las respuestas de Cunha Ferré son estrictamente personales.

-¿Qué opina sobre la desregulación de los honorarios profesionales que, en la práctica, sucede en todas las provincias?

-Creo que la situación del arquitecto está mejorando y que es decisivo que la matrícula pierda el miedo a la desregulación. Es positivo que el profesional y el comitente pacten los honorarios para cada caso en particular.

-¿Qué función cumplen entonces los colegios de arquitectos?

-Debe existir un marco normativo que establezca los parámetros por seguir, sobre todo en casos de conflictos, establecido por los colegios. Pero el eje de la actividad debe concentrarse en el control para corroborar ante la sociedad la aptitud de la matrícula. Los colegios deben garantizar que el profesional en ejercicio tenga un título que lo habilita y carezca de impedimentos legales, éticos o morales para trabajar.

-¿Esto forma parte de la difusión del papel del arquitecto? -Efectivamente. Venimos de un tiempo muy difícil en el que el arquitecto quedó prácticamente fuera del juego y ahora, por suerte, la situación se está revirtiendo. Los grandes inversores saben que un desarrollo sin asesoramiento profesional es una locura, pero ésta no es la convicción de toda la sociedad. Una de las tareas de la Fadea es posicionar al arquitecto en su función social. Se trata de un proceso que llevará tiempo, pero es importante que se entienda que contratar a un profesional no es un gasto extra sino un beneficio.

-¿Cuál es la función de las universidades en la formación de los nuevos arquitectos? -Las universidades siguen formando un tipo de profesional que posee un alto porcentaje de diseñador y muy poco de comercializador. Todos sabemos que el arquitecto tiene que ser diseñador, constructor y vendedor porque esto es lo que la sociedad requiere.

-¿Cómo se resuelve el tema previsional? -La mayor parte de los arquitectos encuentra una solución personal. Es cierto que no hay una caja independiente del arquitecto, creo que esto no forma parte del ser arquitecto, no está en la esencia de la profesión.

-¿Cuáles son los ejes de su gestión? -Estamos en pleno proceso de actualización de la entidad. La Fadea tiene que descubrir las dificultades que afectan a todos los arquitectos y sopesarlas para encontrar soluciones. Por un lado, está el tema de la inserción de los arquitectos en la comunidad, pero también es clave determinar la importancia de la profesión como una actividad que afecta la seguridad pública. Por el otro, debemos aceitar los mecanismos para mejorar la conformación gremial y definir las incumbencias. Además de los honorarios, hay otro tema importante que es el de los concursos, especialmente en la obra pública que es patrimonio de toda la población. Tenemos la convicción de que la exposición de estos tópicos debe hacerse desde los colegios hacia la federación y no al revés. Nuestro interés es conseguir una entidad participativa y eficiente.

Estructurada tradicionalmente en cinco zonas: Noroeste, Litoral, Centro Cuyo, Pampeana y Patagónica, los órganos de gobierno de la Fadea son la asamblea, la comisión directiva y la mesa ejecutiva.

Uno de los cambios más importante que realizamos recientemente fue la conformación de la mesa ejecutiva. Decidimos que la mesa se constituya con un representante por cada una de las cuatro provincias consideradas centrales que son Buenos Aires, Capital Federal, Córdoba y Santa Fe y uno por cada una de las otras cuatro regiones que son Nordeste, Noroeste, Nuevo Cuyo y Sur.

En este momento, estamos delineando un relevamiento de la situación real de la matrícula. Queremos saber cuál es la situación de cada una de las entidades y sus matriculados, cuántos son activos y cuántos inactivos, cuántos están trabajando en la actividad pública y cuántos en la privada. También queremos saber cuál es el número de egresados y cuál el de matriculados y lo haremos por vía electrónica.

-Hay un grave problema con la matriculación, ya que es sabido que para trabajar fuera de su origen el arquitecto debe matricularse en otra entidad. ¿La Fadea considera este punto? 

Este es otro tema que será tratado en el plenario, así que por el momento sólo puedo decir que, personalmente, creo que deberían de obviarse los aportes a las entidades. Las entidades tienen que encontrar otra manera de financiarse, ya que no se puede seguir sacando dinero del bolsillo del arquitecto. Por otro lado, y en el marco de la aldea global, creo que si bien la matriculación debe ser local tendría que tener validez nacional.

-¿Se considera en la Federación la posibilidad del tránsito de los arquitectos en el marco del Mercosur? -Sí, tuvimos una reunión en el CIAM y uno de los impedimentos que encontramos es que no hay en el país una unificación ni siquiera del monto de la habilitación. Fíjese que en Corrientes sale 150 pesos, en la Capital cien y en Córdoba, 80. Sin duda, este año tenemos que resolver la reciprocidad del monto de las matrículas en las provincias.

-¿Qué papel deben cumplir la Fadea y las entidades locales en los concursos de la obra pública? 

La obra pública tiene que ser concursada por varias razones; en primer lugar, y como ya he dicho antes, se trata de intervenciones que afectan a toda la población. En segundo lugar, es una buena manera de garantizar la transparencia y seriedad de los mecanismos de adjudicación y de obtener mejores productos. Las asociaciones profesionales pueden ofrecer la apoyatura técnica, la implementación del concurso y su organización. Cuando la intervención es de magnitud, el concurso es casi una obligación.

-En esta situación que usted definió como un punto de inflexión en la actividad, ¿la entidad que dirige ha cambiado sus objetivos fundamentales?

Los objetivos prioritarios de la Fadea siempre han sido los mismos. Desarrollamos políticas para superar la crítica situación laboral de los arquitectos y trabajamos para la inserción de los profesionales en todos los niveles posibles de la producción, principalmente enriqueciendo las incumbencias y la formación profesional. Sin embargo, éste es un tiempo en que es preciso efectuar algunos cambios, ya que ha habido grandes transformaciones en el camino. La apertura económica del país y el fin de las actitudes paternalistas, no sólo desde el Estado sino también en la actividad privada, son nuevas condiciones del mercado que no podemos ignorar. Lo cierto es que el arquitecto es cada vez más un prestador de servicios y, nos guste o no, el valor del honorario está en función directa con la excelencia de la prestación.

Por Mónica Garmendia Copyright © 1998 La Nación | Todos los derechos reservado

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